Nací en Corral de Bustos
Para mi querida Graciela Pujol, compañera de la escuela primaria y secundaria; in memorian
Mi nombre es Graciela Pujol, tenía 23 años
cuando me
secuestraron y estaba embarazada.
Sé que no
hay muchos datos e información
sobre lo
que pasó con nosotros. Digo nosotros
porque
estaba en pareja con José Horacio Olmedo,
un
riojano con el que nos conocimos mientras
estudiábamos
medicina en la UNC.
Yo nací
en Corral de Bustos, donde estudié
hasta
quinto año de la secundaria en el Colegio
Nacional.
De ahí me fui a Córdoba a cumplir
mis
sueños. Quería ser médica para ayudar,
para
atender a los más humildes, a los pobres.
Mientras
cursaba sexto año de la carrera,
cursaba
la especialidad sobre el Mal de Chagas.
En marzo
de 1976, la Triple AAA nos buscaba.
Se
metieron en nuestra casa y nos esperaron.
Nunca
volvimos. Supimos que estaban ahí.
Al final,
se robaron todo lo que había en la casa
la
hicieron explotar y le prendieron fuego.
Después
de eso, nos mudamos a Buenos Aires.
José
consiguió un trabajo en una heladería. Mis
suegros
nos visitaron una ve en octubre del 76,
y nunca
más los vimos porque nos secuestraron.
De
acuerdo a algunos datos recogidos, dicen
que
estuvimos con José, desaparecidos en la ESMA.
También
dicen que ahí mismo tuve a mi bebé.
En esos
días de violencia, torturas y oscuridad,
no lo
puedo afirmar. Aunque es probable que sea así.
Fui mamá
por primera vez y no sé dónde fue.
Una
paradoja incomprensible. Ojalá algún día lo sepa.
Algunos
documentos refieren que en diciembre del 76
atendí a
otra compañera detenida-desaparecida,
que
estaba embarazada en El Pozo de Banfield.
Por lo
tanto, y con mucha incertidumbre, digo
que me
tuvieron en la ESMA, en el Pozo de Banfield,
donde me
torturaron y me mantuvieron con vida
para
robar a mi hijo. No soy la única. A miles de
mujeres
les hicieron lo mismo. Hasta matarnos.
Y por ahí
ando, peregrinando por los aires,
hasta que
se haga justicia y por lo menos, sepa
mi
familia dónde me enterraron. Y dónde está
mi esposo
a quien también torturaron y asesinaron.
Pero por
lo que más quiero, por favor, busquen a mi hijo.
Sólo eso
me dejará tranquila por el resto de mi vida.
Perdón, de mi muerte.
Poema del libro inédito "Con el corazón en las manos" (2023)

De una belleza terrible, gran poema que nos toca hasta el fondo
ResponderEliminarMuchas gracias
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