Ella y la luna
Ella enciende la luna a la hora de sus deseos.
Es
decir, cuando despierta y abre sus ojos, si mira
por
su ventana adivinando la mañana, si se desliza sutil
por
el aire que la sostiene en su danza de cada día.
Maga
del sudeste, del Mar Adriático y de los vientos.
Ella
enciende la luna y la luna se deja encender por ella.
La
luna sabe de su luz pura, inteligente, milenaria,
de
pueblos sabios y heroicos. La luna lo sabe.
Ella enciende la luna. Inaugura el atardecer que se hace noche.
Entonces
se miran, se tocan el alma. Hablan idiomas antiguos.
Escapan
por los cielos, vuelan de la mano, se necesitan.
Son
iguales. Bellas, luminosas, lejanas, inalcanzables. Aunque
cerca,
muy cerca del corazón de quien las piensa en silencio.
A Marisel Paulinovich
Del libro inédito "Con el corazón en las manos" (2023)
Comentarios
Publicar un comentario